Vicente Baos en su blog El Supositorio, comentando la no indicación de las quinolonas en el tto de las ITU, nos adjunta la imagen de uno de esos inefables informes de urgencias del hospital.

Es patognomónico de muchos informes de urgencias del hospital, además del uso de toda la variedad posible del último grito de medicamentos, la retahíla de derivaciones a todas las especialidades médicas y quirúrgicas relacionadas con cada aparato y sistema que presente la más leve alteración.
El paciente debería ser derivado a su médico de cabecera para seguimiento y punto, en vez de proceder al secuestro del paciente por especializada.
Ya no hay que hacer un parte de interconsulta para cada derivación y el paciente puede ir al mostrador de cita previa directamente con el informe de urgencias. Pero nos toca, al igual que en el tema de las recetas de urgencias y del especialista, enmendar la plana y cancelar las derivaciones innecesarias y peligrosas, encarando y resolviendo las expectativas turísticas generadas en los pacientes, que ya se habían hecho la ilusión. Viaje con nosotros.
Al igual que la gestión del tratamiento, la gestión de las derivaciones es nuestra. Ni del especialista ni de urgencias.
Pasar de todo versus orientar al paciente. Tiempo y energía
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