martes, 7 de junio de 2011

La prescripción electrónica, la cronicidad y el médico de familia II

Algunos ejemplos me vienen a la mente sobre lo que nos podemos encontrar.
Paciente diabético que vuelve del endocrino que le ha cambiado metformina por gliptina metformina. Desacuerdo: mantengo metformina.
Con la prescripción electrónica por parte de endocrinología: viene el paciente por tos y rinorrea y me entero del cambio al mirar la pantalla de tratamientos y al menos 3 meses después. La glicada sigue entre 7 y 8, igual que con metformina. Ahora qué.

Paciente viene del oftalmólogo con una catarata de gotas. Sin prescripción electrónica por parte del oftalmólogo: hacer las recetas de los mil colirios.
Con la prescripción electrónica del oftalmólogo: ninguna objeción. Me parece una conjunción de todos los colirios de la farmacopea, pero reconozco mi desconocimiento de las evidencias en ese campo y el que va a operar es él; me parece adecuado que prescriban electrónicamente los colirios.

Paciente con artrosis que vuelve del trauma con xicil, condrosulf y galaxdar. No le quieren operar todavía. Desacuerdo, fármacos sin utilidad para el paciente. No se añaden al tratamiento.
Con la prescripción electrónica por parte de traumatología, nos daríamos cuenta del nuevo tratamiento en una consulta por un proceso intercurrente meses después de instaurado, y claro la sintomatología dolorosa ya ha pasado, cómo no: gracias al xicil.

Paciente de 55 años sana, con sus lorzas, y sin FR de FO que vuelve de la revisión anual del ginecólogo, que le ha hecho la DXA y le ha prescrito bonviva. Desacuerdo y no se añade al tratamiento.
Con la prescripción electrónica del ginecólogo veríamos a la paciente sana a lo mejor después de un año tomando bonviva y atiborrándose de actimeles que le ha prescrito la tele.

Paciente de 60 años obeso, con ERGE, en tto con omeprazol a la dosis mínima que produce alivio sintomático 20 mg cada 48 h. Vuelve del digestivo, tenía una revisión pendiente, con nexium 80 mups flush flash/24h: desacuerdo, no se incorpora el cambio.
Con la prescripción electrónica del digestivo, veríamos al paciente meses después de estar tomando la “me too innovación”.

Envenenado el caso de los inhibidores de la colinesterasa. ¿Qué hacer con la prescripción de un reminil por parte del neurólogo al tercer mes? Difícil teniendo en cuenta la situación familiar de la mujer, los hijos…
Es muy dificil establecer un límite general en la patología ¿lo frecuente? Dependerá de cada médico.
Lo principal es la relación con nuestros pacientes. Pero hay que ver qué difícil es prescribir algo que no es beneficioso para el paciente, a veces incluso perjudicial.

2 comentarios:

  1. Sanidad Pública. Donde estamos.
    Nos quejamos y con razón de tener que hacer esos colirios, que no tenemos que hacer las recetas del especialista (del hospital).. y hay médicos que estarían encantados de no tener que pensar..aunque vean que ese especialista le ha indicado tratamientos totalmente injustificados.
    Entiendo que la receta electrónica debe ser de primaria. El especialista del hospital, que haga su primera receta y que emita un informe por escrito, no información verbal. Nosotros luego ya pensaremos que hay que hacer. El especialista del hospital debiera llegar a ser un consultor..
    Sanidad Privada.
    El médico de familia, por llamarle de alguna forma, está encantado de hacer las recetas de crónicos.. porque coge un talón, y no cuestiona nada.
    Corremos el riesgo de ser como ellos

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  2. Siempre defiendo que nosotros somos los responsables del tratamiento del paciente, siendo el especialista un consultor. Nosotros somos quienes decidimos qué tratamiento es el que debe seguir el paciente.

    Yo así lo hago y mis pacientes lo saben. No tengo prescripción inducida. Mis pacientes ya saben cuando vienen del especialista que he de valorar yo el consejo del amigo hospitalario.

    De los privados: nada, yo soy un clínico, no un administrativo, mi tiempo es oro para mis pacientes, no para dar cupones.

    Me parece muy peligroso eso de decir que las recetas se las hagan los especialistas. Como empiecen a hacer tratamientos de larga duración el paciente ya no necesitará pasar por nuestras consultas, irá a revisiones semestrales o anuales a especializada. Eso sí los pacientes harán de conejillos de indias con los nuevos fármacos, financiados por el ministerio de la industria, llamado eufemísticamente de sanidad.

    Una cosa es la antiburocracia y otra perder los papeles.

    Un abrazo

    Fernando

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